
Tomar café todos los días, es un hábito que lejos de ser perjudicial, dentro de los límites recomendados (2 o 3 tazas diarias como máximo, según The New England Journal of Medicine), puede resultar beneficioso para la salud.
La misma publicación científica vincula la ingesta prudente de café a una reducción del 10% del riesgo de muerte por enfermedades cardíacas, respiratorias, accidentes cerebrovasculares y por diabetes e infecciones. Hay excepciones, por supuesto, como el caso de los hipertensos.
En general, se recomienda moderar el consumo de café en las personas con la tensión elevada. Pese a que algunos estudios no han revelado que el consumo de café moderado aumente la tensión a largo plazo, sí parece que altas concentraciones puedan elevarla.
“La presencia de cafeína y antioxidantes puede mejorar el funcionamiento cognitivo, el sentido de la sensibilidad, así como el proceso de la digestión”, asegura Alicia Aguilar, profesora de los Estudios de Ciencias de la Salud, quien añade que “incluso podría ser eficaz contra problemas coronarios, diabetes mellitus, Parkinson, Alzheimer o algunos tipos de cáncer”.
Ahora bien, si hay efectos positivos se atribuyen al consumo de café solo, sin haber sido adulterado por otros alimentos como la leche o el azúcar. No es lo mismo tomarse una taza de café solo, que hacerlo con un chorrito de leche y dos cucharadas de azúcar, y repetir este gesto tres, seis o diez veces al día. En este sentido, Aguilar manifiesta que “lo ideal no tiene que ser necesariamente beberlo solo, pero que sí dependerá del tipo de alimentación que llevemos el resto del día”.
El criterio a seguir respecto a los añadidos del café ha de ser la moderación. Así que si es de los que intenta tapar el amargor del café con un sobrecito de azúcar, recuerde que al hacerlo “está incrementando el valor energético que por sí solo el café no tiene”, advierte Aguilar, quien sostiene que “al añadir azúcares simples exclusivamente, los beneficios mencionados y asociados al café quedarán supeditados a la cantidad de azúcar que consumamos el resto del día”.
Con esta premisa y para no excedernos de los 25 gramos diarios de azúcar que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), la experta aconseja tener presente que “los azúcares simples forman parte de muchos de los alimentos que consumimos habitualmente, especialmente los procesados y, por tanto, es fácil rebasar esta cantidad, aunque solo se tome una cucharada por jornada”.
Conclusión: aprenda a saborearlo sin azúcar. “Tanto el moreno, como el refinado o la miel, son nutricionalmente equiparables”, sostiene Aguilar.
